Desayunando y hablando de suicidio
Las conversaciones del desayuno siempre son interesantes, aunque a veces hablemos de temas poco agradables. Esta mañana le he tocado el turno al suicidio, acerca de si era o no cobarde o egoista, acerca de si era un derecho o una vulneración del mismo, acerca de las circunstancias...
Realmente no he oido nada que no hubiese oido antes, pero siempre resulta estimulante oir un educado intercambio de opiniones encontradas, aunque se trate de un tema que a algunas pesonas les toque de demasiado cerca.
Según volvía al trabajo iba pensando que la verdadera pregunta subyacente detrás de la conversación era si la vida humana pertenece o no a cada cual, pero tengo la sensación de que estoy equivocado. La verdadera pregunta no es esa. Ni siquiera sé si hay una verdadera pregunta.
Pero es bueno estar en una estancia y en una compañía que permite abrir ventanas a lo desconocido, aunque sólo sea mirarlo desde la ventana, aunque al debatir sobre ello se termine cayendo en lugares comunes. Es como caminar por un glaciar sin saber exactamente cuánta nieve hay debajo de uno. Me gusta desayunar con mis compañeros. Son gente estupenda.
Y ahora, a ver si soy productivo, al menos durante un rato.
martes, noviembre 02, 2010
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